Así que has cultivado 300.000 tomates sin querer... ¿y ahora qué?
Por Victoria Fuller
Todos hemos pasado por esto: decidimos plantar "unos pocos" tomateros al principio de la temporada y, antes de que pudiéramos decir "¡madre mía!", el huerto ha sido completamente invadido y hay tomates suficientes para abastecer por completo el festival de La Tomatina en España. Así que ahora llegamos a la pregunta crucial: ¿qué hago exactamente con todos estos sabrosos frutos? Pues hoy estamos aquí para ofrecerte una buena dosis de inspiración y consejos para aprovechar al máximo tu merecida cosecha. Aquí tienes algunas ideas sobre qué hacer con tu deliciosa recolección:

Congélalos
Quizás necesites tiempo para pensar; después de todo, comprometerse con una actividad basada en tomates es algo importante y no debe tomarse a la ligera. Si este es tu caso, te sugerimos congelarlos. Los tomates no necesitan escaldarse antes de congelarse y pueden congelarse crudos, cocinados, en rodajas, en puré o enteros. Los tomates tienen una vida útil de 7 días en la encimera, 14 días en la nevera, y se mantienen en condiciones óptimas durante 3 meses después de congelarse. Puedes congelarlos durante más tiempo, pero su calidad disminuirá cuanto más tiempo estén congelados. Puedes congelar tus tomates en bolsas con cierre hermético o en recipientes de plástico reutilizables.

Haz sopa
Aquí tienes una receta probada y comprobada para que la pruebes:
Ingredientes:
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 5 cucharadas de mantequilla sin sal, divididas
- 3 cebollas amarillas medianas, picadas (unas 3½ tazas)
- 3 dientes de ajo grandes, picados
- ¼ de taza de harina común
- 6 tazas de caldo de pollo
- 12 tomates enteros pelados
- 2 cucharadas de azúcar
- ½ cucharadita de tomillo seco
- Sal
- Pimienta negra recién molida
En una olla grande, calienta el aceite de oliva y 2 cucharadas de mantequilla a fuego medio-bajo. Una vez que la mantequilla se haya derretido, añade las cebollas picadas y cocina a fuego medio (removiendo ocasionalmente) hasta que estén blandas y transparentes. Asegúrate de no dorar las cebollas; reduce el fuego si esto empieza a ocurrir. Añade el ajo picado y cocina unos minutos más, removiendo constantemente para asegurarte de que el ajo no se queme. Añade la harina y sigue removiendo durante 1 o 2 minutos adicionales.
Añade el azúcar, el tomillo, 1¼ cucharaditas de sal y ½ cucharadita de pimienta, los tomates y el caldo de pollo. Lleva a ebullición a fuego medio-alto mientras remueves para asegurarte de que la harina no se pegue al fondo o a los lados de la olla. Baja el fuego, tapa la olla y deja cocer a fuego lento durante unos 40 minutos.
Usando una batidora de mano, tritura la sopa hasta que quede muy suave. Prueba la sopa y añade sal y pimienta a tu gusto personal. Incorpora las 3 cucharadas restantes de mantequilla. ¡Ahora tu sopa está lista para servir! Añade queso parmesano, picatostes o albahaca si lo deseas.

¡Acuérdate de tu viejo amigo Pinterest!
Pinterest es un recurso brillante para encontrar recetas e ideas, especialmente cuando se trata de ingredientes específicos. Además de sopas, otros platos para los que podrías encontrar ideas incluyen (¡pero ciertamente no se limitan a!):
Salsa marinara
Salsa de enchilada

Salsa de pizza
Kétchup
Salsa
Ensalada caprese

Esperamos haberte dado algo de inspiración con los tomates. Una vez que empieces, no podrás parar y lamentarás el día en que regalaste unos 300 tomates... ¡podrían haber sido sopa!
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